El 12 de abril de 2025 falleció en Lima el notable escritor peruano Mario Vargas Llosa, nuestro luminoso y cimero Premio Nobel de Literatura. Fecundo y extraordinario novelista, cuya producción se ha plasmado en obras que constituyen extraordinarios aportes a la novela latinoamericana y mundial, como “La ciudad y los perros”, “Conversación en la catedral”, “La casa verde”, “Lituma en los Andes”, “Historia de Mayta”, “Los cuadernos de don Rigoberto” y otros importantes títulos; pero su extraordinario aporte a la literatura se ha plasmado también en formidables ensayos publicados quincenalmente en importantes diarios de todo el mundo, de manera que, en conjunto, han elaborado también esclarecedores panoramas de la escena humana contemporánea.
Los temas son diversos: literatura, historia, migración, dictaduras, religión, educación, teoría teatral, historia del arte, etc.
EL LENGUAJE DE LA PASIÓN
Uno de los volúmenes más importantes de su producción ensayística lo constituye precisamente “El lenguaje de la pasión”, constituido por cerca de medio centenar de magníficos ensayos extraídos de la realidad humana y social concreta, así como de su profunda meditación.
Claros, elegantes, polémicos, los ensayos reunidos en tan valioso volumen constituyen una clara contribución para el análisis de temas polémicos, como: la religión, las dictaduras, la muerte de grandes escritores, el amor libre, teología, inmigración, la prédica de los charlatanes, la defensa de las sectas protestantes, la crítica a la religión, etc.
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LA EUTANASIA
Uno de los ensayos más esclarecedores y reflexivos se relaciona precisamente con el reciente caso de la española Noelia Castillo Ramos, quien no pudo superar el trauma de la violación de que fue víctima en octubre de 2022. Entonces, después del fallo del juez que decidió la aplicación de la voluntad de la víctima declaró: “Quiero morirme guapa. Me pondré el vestido más bonito que tenga y me maquillaré, algo sencillo”.
Naturalmente, sus padres se oponían a su determinación, pero ella tenía la respuesta a mano: “Yo les dejo sufriendo. Pero, ¿y mi sufrimiento?”.
En este punto crítico cobra vigencia precisamente el pensamiento de Vargas Llosa, partidario de la eutanasia, quien en su mencionado libro señala que esta medida extrema debe reunir requisitos primordiales: pedida por la víctima en perfecto estado de lucidez, que no haya otra medida que la remplace, ser un acto voluntario de quien lo solicita y, en el caso de enfermedades incurables, que los médicos acrediten que no hay otro recurso por aplicar.
UN CASO TESTIMONIAL
Precisamente, la posición de Vargas Llosa es directa y fuertemente testimonial a raíz de un caso en el que tuvo participación directa como miembro del jurado de un documental televiso holandés sobre un caso real, concreto:
“Los personajes no eran actores, encarnaban sus propios roles. Al principio, un antiguo marino, que había administrado luego un pequeño bar en Ámsterdam y vivía solo con su esposa, visitaba a un médico para comunicarle que, dado el incremento continuo de los dolores que padecía debido a una enfermedad degenerativa incurable, había decidido acelerar su muerte. Venía a pedirle ayuda. ¿Podía prestársela? La policía seguía con meticuloso detallismo todo el proceso que la legislación exigía para aquella muerte asistida: informar a las autoridades del Ministerio de Salud, someterse a un examen médico de otros facultativos que confirmara el diagnóstico de paciente terminal, y refrendar ante un funcionario de aquella entidad, que verificaba el buen estado de sus facultades mentales, su voluntad de morir. La muerte tiene lugar, al final, rodeado de su mujer y del médico que le administra la inyección letal.
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Durante el proceso, en todo momento, aun en instantes previos al suicidio, el paciente se halla informado por su médico respecto a los avances de su enfermedad y consultado una y otra vez sobre la firmeza de su decisión. En el momento de mayor dramatismo, el médico, al ponerle la última inyección advierte al paciente que, si antes de perder el sentido, se arrepentía, podía indicárselo con el simple movimiento de un dedo, para suspender la operación e intentar reanimarlo.
El paciente no se arrepiente de su decisión y el proceso de los efectos de la inyección mortal termina con el deceso.
CONCLUSIONES
De acuerdo con el pensamiento de nuestro notable compatriota en su concepción sobre la eutanasia, se explica en los siguientes términos:
Es una ayuda generosa a quien, por razones físicas y morales, ve en la muerte una forma de liberación, de término de sus dolores físicos insoportables; es una decisión consciente decidida no por los familiares o médicos, sino por el propio paciente; la decisión se adopta en perfecto estado consciente, y es una ayuda de la ciencia para evitar o por lo menos aliviar los traumas y dolores insoportables de la víctima.
LA MUERTE EN OCCIDENTE
Según Vargas Llosa, el horror a la muerte está profundamente entronizado en la cultura occidental, debido sobre todo a la idea cristiana de la trascendencia y del castigo eterno para los pecadores. Entonces, en Occidente la muerte significa la pérdida absoluta de la vida y el consuelo o esperanza de la resurrección, a diferencia de ciertas culturales orientales, especialmente budistas, para las cuales la muerte no es acabamiento definitivo, sino una continuación de la vida, como una reencarnación en la que el ser humano cambia y se renueva, pero no deja nunca de existir.
Por eso, la decisión de poner fin a la vida es la más grave y tremenda que puede tomar un ser humano.
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