Gladys Flores Heredia (Arequipa, 1965). Estudió literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde obtuvo una maestría y un doctorado en Literatura Peruana Latinoamericana. Recientemente publicó el libro “César Vallejo: sujeto procesal y abogado de sí mismo” (2025), en el cual detalla la injusta prisión de 112 días del poeta en 1920 en Trujillo. En este analiza cómo Vallejo utilizó sus conocimientos en jurisprudencia para defenderse activamente, demostrando su inocencia tras el incendio y saqueo en Santiago de Chuco, enfrentando un sistema judicial irregular.
Antecedentes
Germán Patrón Candela publicó “El proceso Vallejo” (Trujillo, 1992), considerado el primer estudio sistemático y honesto sobre el caso. Patrón demostró la inocencia del poeta. Posteriormente, apareció “Expediente Vallejo. Proceso penal seguido contra el poeta César Vallejo”, de coautoría de Gladys Flores Heredia y Francisco Távara Córdova. Tres tomos que detallan el expediente judicial original desde una perspectiva crítica y documentaria. Ahora, Flores suma a los estudios vallejianos al profundizar en esta etapa que, aunque conocida, no había sido diseccionada con tal rigor documental y analítico: el impacto del proceso judicial en la psique y la poética de César Vallejo.
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Contexto y defensa
El poeta fue involucrado injustamente en un motín y quema de una casa en Santiago de Chuco en agosto de 1920. Lejos de ser un reo pasivo, Vallejo desplegó recursos jurídicos sólidos y escritos argumentativos propios, demostrando su formación en Derecho, e inocencia. No obstante, la injusticia se impuso y nos revela que el poeta sufrió prisión preventiva y la aplicación de normas derogadas. En este libro, Gladys Flores analiza el expediente judicial original, justificando a un Vallejo que lucha con herramientas legales contra lo injusto. Se pone en valor la faceta jurídica del vate, un aspecto poco conocido, pero clave en su vida personal.
Trauma Judicial y eje Estético
Flores sostiene que el encarcelamiento de Vallejo en Trujillo (1920-1921) no fue solo un incidente biográfico, sino la matriz de su madurez literaria. Analiza cómo Vallejo pasa de víctima del sistema legal a convertirse en “abogado de sí mismo”, utilizando la palabra no solo para crear belleza, sino como un alegato de defensa existencial.
El libro es valioso por el hallazgo y manejo de fuentes primarias. La investigadora examina los expedientes y la correspondencia de la época para demostrar: la arbitrariedad del sistema: Cómo las acusaciones de incendio y motín fueron manipuladas políticamente. La metamorfosis del lenguaje: cómo los términos jurídicos (testigo, reo, sentencia, justicia) se filtran en los versos de “Trilce”, transformándose en metáforas del dolor humano y la orfandad.
Dialéctica e Inocencia
Se explora la tesis: Vallejo no solo busca demostrar su inocencia ante un juez, sino ante el universo mismo. Flores sostiene que en la obra vallejiana, el ser humano nace “procesado” por el simple hecho de existir. En primer lugar, destaca la formación en jurisprudencia y la función de juez de paz de Vallejo; en segundo lugar, analiza rigurosa y minuciosamente la denuncia impuesta contra el vate de Santiago de Chuco y otros implicados en los delictivos sucesos (incendio y saqueo) ocurridos el 1 de agosto de 1920 en Santiago de Chuco. Y, finalmente, se analiza los pocos estudiados recursos jurídicos que el poeta encarcelado desplegó para que su caso se revise con justicia y celeridad.
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Conclusiones
Vallejo no “superó” la cárcel; la integró en su voz. Es el abogado de la condición humana, aquel que utiliza el lenguaje para impugnar la injusticia del mundo y de la propia finitud. Es el testimonio de un hombre que nunca dejó de estar en juicio ante la historia. El capítulo que profundiza más la relación con este análisis legal es el titulado “Balance crítico” (p.113), este es fundamental porque actúa como la síntesis donde se cruzan la historia jurídica y la estética literaria.
Según el marco crítico que desarrolla la autora, los puntos centrales de este balance suelen estructurarse de la siguiente manera: 1. La Desmitificación del “Poeta Víctima”, la autora propone dejar de ver a Vallejo únicamente como una víctima. Vallejo asume el rol activo: el poeta utiliza el proceso judicial para construir una identidad discursiva. El “sujeto procesal” no es solo el que recibe la sentencia, sino el que cuestiona la validez ética del sistema. 2. Veredicto de la posteridad vs. el veredicto Legal, nos refiere una comparación entre: el fracaso del sistema judicial peruano de 1920, que no quiso probar la inocencia de Vallejo con celeridad, y el éxito de la obra vallejiana, la cual en el tiempo “gana” el juicio ante la historia. Ahora valoramos más lo que en parte de la escritura de “Trilce” y posteriormente, en poemas políticos y humanos. El viaje a París, entonces, también fue porque el vate ya no creía en la justicia de los hombres en Perú.
El balance concluye que, para Vallejo, el juicio fue la confirmación de que el ser humano es culpable de su propia orfandad. “El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel del Perú”, recordaba el vate y nos estremece aún.
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