Una vez más, la Municipalidad Distrital de Ocoña (provincia de Camaná) solicitó al Gobierno Regional de Arequipa gestionar ante el Ejecutivo la declaratoria de estado de emergencia debido al impacto acumulativo ocasionado por lluvias intensas y el incremento del caudal del río Ocoña, que viene afectando a miles de familias.
El pedido fue formalizado mediante un oficio dirigido al gobernador regional Rohel Sánchez, en el que advierte el nivel rojo del caudal del río Ocoña, que viene dañando defensas ribereñas, sistemas de riego, vías de comunicación y medios de vida de la población.
Alerta que la capacidad operativa, logística y presupuestal del municipio distrital se encuentra superada, requiriéndose la intervención articulada de los niveles superiores de gobierno, conforme a lo establecido en la Ley N.° 29664 – Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres y su Reglamento aprobado mediante D.S. N.° 048-2011-PCM.
Ante la omisión de incluir al distrito en las declaratorias de emergencia, el alcalde distrital, Waldor Llerena, cuestionó que la autoridad regional, consejeros como Norma Ortega y otros hagan caso omiso a este pedido.
“Reclamamos por los desastres, inundaciones, defensas ribereñas por romper, vidas humanas en peligro, más de 1000 hectáreas de cultivo de arroz, entre otros. Estoy insistiendo, por favor”, sostuvo a Correo, luego de que informara que el informe de daños ya se había enviado tanto al COER como al gobernador regional.
Esta misma solicitud también fue solicitado a la Municipalidad Provincial de Camaná, para que intervenga y pueda gestionar esta emergencia; no obstante, no hubo respuesta.
El documento refiere que en sesión de concejo, del 17 de febrero de este año, se acordó este pedido para que, a través del Gobierno Nacional, se puedan gestionar recursos y apoyo no solo para las familias afectadas, sino también para ejecutar acciones inmediatas.
La comuna distrital informó que requiere apoyo urgente con maquinaria pesada, combustible y recursos técnicos para atender la emergencia y evitar mayores daños, especialmente ante el riesgo de nuevos desbordes del río.







