Los pequeños de las pampas Villacurí y Lanchas en el sector Santa Fe de Lanchas, hicieron público su reclamo por la crítica que afecta tanto al consumo humano como a la actividad agrícola.

Tierra abandonada

Durante un recorrido por la zona, integrantes de la Asociación de Trabajadores Agrarios “Luis Negreiros Vela” explicaron que los pozos artesanales que antes abastecían a la población se han secado y, en otros casos, el agua se ha salinizado, volviéndola inservible para los cultivos. “Antes sembrábamos productos de ciclo corto porque había agua, hoy apenas sobrevivimos”, señaló su presidente, Lucio Quevedo Coyeja, quien indicó que de 121 socios iniciales solo quedan 43 agricultores activos.

Quevedo advirtió que la falta de agua ha provocado el abandono progresivo de tierras agrícolas, muchas de las cuales han sido transferidas a terceros y convertidas en proyectos inmobiliarios. Asimismo, cuestionó la propuesta de un proyecto privado que plantea vender el agua a costos elevados y exige hipotecar las tierras por 30 años, lo que impediría a los pequeños productores acceder a créditos agrarios.

En la misma línea, Fernando Prado, presidente del Comité de Gestión de Fomento de Agua para Villacurí y Lanchas, sostuvo que los agricultores vienen gestionando desde hace más de cinco años un proyecto integral que contemple la construcción de represas en zonas estratégicas de Huancavelica, Pisco y Paracas. Sin embargo, denunció que la propuesta actual solo prioriza grandes reservorios, accesibles únicamente para las grandes empresas agroexportadoras.

Prado también cuestionó el rol de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y de la Junta de Usuarios del Río Seco, al señalar que las normas vigentes limitan la participación de agricultores con licencias temporales, que son mayoría, favoreciendo así a un reducido grupo con licencias permanentes. “Hay un trato desigual: a los pequeños se les exige hipotecar sus tierras, mientras que a las grandes empresas solo se les pide una carta de intención”, afirmó.

Ante este panorama, los agricultores hicieron un llamado urgente al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego para que declare la emergencia hídrica en la zona y retome el proyecto de represas como una solución equitativa y sostenible. Advirtieron que, de no ser escuchados, continuarán haciendo pública su protesta y recurriendo a instancias políticas, pues consideran que el acceso justo al agua es clave para garantizar la seguridad alimentaria y evitar la desaparición de la pequeña agricultura en el sur del país.

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