Conocida en sus orígenes como Plazuela de Aranda y después como Plazuela del Comercio, se ubica entre las intersecciones de los jirones Gamarra y Bolívar, y refleja el pasado mercantil de esta parte de la ciudad y su vínculo con la élite local.
Conocida en sus orígenes como Plazuela de Aranda y después como Plazuela del Comercio, se ubica entre las intersecciones de los jirones Gamarra y Bolívar, y refleja el pasado mercantil de esta parte de la ciudad y su vínculo con la élite local.

El Servicio de Gestión Ambiental de Trujillo (Segat) realizó el barrido, baldeo y retiro de chicles adheridos y otros elementos no propios de su infraestructura en la plazuela Iquitos, recuperando y realzando la belleza de este espacio público que, aunque pequeño, es lindo, apacible y muy transitado.

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Por disposición del alcalde provincial Mario Reyna Rodríguez, el personal del Segat seguirá desplegándose por otras partes de la ciudad para realizar labores similares en las demás plazuelas y parques públicos considerando que tendremos muchos visitantes con motivo del concurso nacional “TEMP26 Trujillo es Marinera”.

La plazuela Iquitos, conocida en sus orígenes como Plazuela de Aranda y después como Plazuela del Comercio, se ubica entre las intersecciones de los jirones Gamarra y Bolívar, y refleja el pasado mercantil de esta parte de la ciudad y su vínculo con la élite local. Durante la época colonial fue un activo espacio de intercambio económico.

En su parte central se encuentra el monumento de Mercurio, el dios del comercio y la prosperidad, como emblema de desarrollo económico urbano de la ciudad. En su base se puede observar cuatro pequeñas placas que son representaciones del dios Poseidón realizando diferentes actividades.

Por encima de la base hay una plataforma y una columna en cuya parte superior se erige la estatua del dios Mercurio. La alegoría al citado dios fue un obsequio hecho durante el año 1915 por el comerciante otuzcano Juan. N. Armas, hombre generoso y agradecido con la ciudad que le dio muchas oportunidades para realizarse.

La plazuela Iquitos fue parte de la casona de los Condes Aranda, una de las familias más influyentes de su época. Antiguamente era usual que los solares o residencias de familias importantes tuvieran un patio en su parte frontal o lateral, espacio que con el paso del tiempo dieron lugar a pequeñas plazuelas.

A inicios del siglo XX (1901) la familia Porturas era la dueña de la casona Aranda y la plazuela Aranda y en arreglos con el alcalde Wenceslao Pinillos Rosell, ésta cedió la propiedad de la plazuela a perpetuidad a favor del municipio, consolidándose desde entonces como uno de los principales espacios público del centro de Trujillo.

Hoy, la plazuela Iquitos es un lugar muy dinámico, de gran convergencia urbana y con mucha actividad comercial en sus alrededores.

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