El Colegio de Ingenieros del Perú (CIP) alertó sobre el elevado riesgo estructural que enfrenta Lima ante un eventual sismo de gran magnitud.
Según explicó el ingeniero Luis Morán, presidente de la Comisión Nacional de Riesgo de Desastres del CIP, gran parte de las viviendas en la capital fue construida sin supervisión técnica especializada.
“El sustento es que no se caen, pero no se caen porque todavía no hay un gran sismo”, señaló el especialista.
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El 70 % de viviendas podría colapsar
Morán recordó que, de acuerdo con estimaciones de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), siete de cada diez viviendas en Lima podrían derrumbarse ante un sismo de magnitud 8.
El especialista indicó que muchas edificaciones apenas cumplen entre el 25 % y 35 % de los requerimientos técnicos necesarios para garantizar seguridad estructural.
Además, explicó que el uso de materiales pesados como ladrillo y concreto incrementa el riesgo cuando las construcciones carecen de diseños adecuados.
“Al tener estructuras que pesan mucho, la fuerza sísmica también será grande y puede generar colapsos parciales o totales”, sostuvo.

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Autoconstrucción y falta de fiscalización
El CIP señaló que el crecimiento urbano desordenado y la autoconstrucción continúan siendo factores críticos en distintos distritos de Lima.
Morán indicó que muchos municipios no cuentan con recursos técnicos, humanos ni logísticos suficientes para supervisar adecuadamente las edificaciones.
La institución también advirtió que la demanda de vivienda seguirá creciendo y que, si no existen alternativas formales y seguras, la población continuará recurriendo a construcciones informales.
Simulacros y prevención
El especialista recordó que el reciente sismo de magnitud 6.1 registrado en Ica no representa el escenario más severo que podría afrontar el país.
“Un sismo que se debería temer es uno de 8 grados, que sería casi mil veces más fuerte que el ocurrido recientemente”, indicó.
Finalmente, el CIP recomendó que los simulacros nacionales de sismo sean sorpresivos para medir de forma más realista la capacidad de reacción de la población.





