Las bajas temperaturas no necesariamente significan interrumpir las clases de natación. Durante el invierno, muchos niños mantienen sus entrenamientos en piscinas temperadas, por lo que la elección de la ropa de baño forma parte de los aspectos que las familias pueden considerar para facilitar su comodidad durante la práctica.
Cuando la natación se realiza varias veces por semana, el traje de baño está expuesto constantemente al agua de piscina y al cloro. Por ello, características como la resistencia del tejido, el ajuste, la elasticidad y el tiempo de secado adquieren mayor importancia que en una prenda destinada únicamente al uso recreativo.
“Una prenda diseñada para entrenamiento debe acompañar el movimiento, resistir varias horas de uso semanal y brindar comodidad para que los pequeños puedan concentrarse en aprender y disfrutar”, explica María Eneyda Romero, brand manager de Swim World.
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1. Revisa que el tejido tenga resistencia al cloro
El contacto frecuente con el agua tratada de las piscinas puede afectar progresivamente las características de una prenda.
En niños que entrenan varias veces por semana, conviene revisar las especificaciones del fabricante y comprobar si el tejido está diseñado para soportar la exposición frecuente al cloro.
Una mayor resistencia puede contribuir a conservar durante más tiempo aspectos como la forma, elasticidad y color del traje de baño.
2. Busca ropa de baño de secado rápido
El tiempo que tarda en secarse la prenda es otro factor que puede cobrar relevancia durante los meses de invierno.
Los tejidos de secado rápido permiten reducir el tiempo que el niño permanece con el traje mojado una vez terminada la actividad.
Esto no reemplaza la recomendación práctica de cambiarse después de salir de la piscina y utilizar ropa seca y adecuada para la temperatura exterior.
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3. Prioriza tejidos cómodos para la piel
Un niño puede permanecer con el traje de baño durante periodos prolongados mientras entrena. Por ello, la comodidad del material y las costuras merece atención.
La prenda no debería generar roces excesivos ni molestias durante los movimientos repetitivos propios de la natación.
En niños con piel especialmente sensible o con problemas dermatológicos, cualquier irritación persistente debe ser evaluada por un profesional de salud.
4. Comprueba que tenga un ajuste adecuado
Un traje demasiado holgado puede desplazarse durante el entrenamiento, mientras que uno excesivamente ajustado puede resultar incómodo y limitar el movimiento.
La ropa de baño debe mantenerse en su posición y, al mismo tiempo, permitir que brazos, piernas y tronco se muevan con libertad.
Por ello, más que elegir únicamente por la edad indicada en la etiqueta, conviene comprobar el ajuste de la prenda según las características del niño y revisar la guía de tallas del fabricante.
5. ¿Qué accesorios necesita un niño para natación?
Además del traje de baño, otros implementos pueden formar parte del equipo habitual para las clases.
Entre ellos se encuentran los lentes de natación y el gorro, dependiendo de las reglas de la piscina y las necesidades del entrenamiento.
Para después de la sesión, contar con una toalla o bata y ropa seca permite que el niño pueda cambiarse al terminar la actividad, algo especialmente práctico durante el invierno.
¿Por qué mantener la actividad física durante el invierno?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que niños y adolescentes de entre 5 y 17 años realicen un promedio de al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa, principalmente aeróbica, a lo largo de la semana.
La natación puede formar parte de esas actividades y permite mantener una rutina de ejercicio durante diferentes épocas del año cuando existen instalaciones y condiciones adecuadas para practicarla.
El material proporcionado también cita a la Academia Americana de Pediatría (AAP) respecto a los beneficios de mantener actividad física regular durante la infancia.
La elección de la indumentaria, sin embargo, debe entenderse como un elemento de comodidad y desempeño dentro de la práctica deportiva, y no como sustituto de las medidas de seguridad, supervisión y condiciones adecuadas de la piscina.





