Mantener la concentración durante toda la jornada laboral puede convertirse en un desafío. Las notificaciones del celular, los correos, las interrupciones, el ruido, el cansancio y la ansiedad pueden hacer que una tarea sencilla demande más tiempo del necesario.
Sandra Guevara, docente de Psicología de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), señala que la concentración tiene un impacto directo en la calidad del trabajo y también está vinculada con el bienestar de los trabajadores.
Según la especialista, una adecuada concentración puede elevar la productividad hasta en un 30% y reducir los errores hasta en un 50%. Además, sostiene que mantener el foco contribuye a disminuir el riesgo de agotamiento profesional.
“Cuando mantenemos el foco, nuestro cerebro procesa la información sin saltos y evita omisiones”, explica Guevara.
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¿Cómo saber si estás perdiendo la concentración?
Los olvidos frecuentes, la irritabilidad y la dificultad para concluir una actividad pueden ser señales de problemas para mantener la atención durante la jornada.
También pueden aparecer fatiga mental, distracción constante y menor motivación, situaciones que terminan repercutiendo en el desempeño laboral.
Frente a ello, la especialista plantea cinco prácticas que pueden incorporarse a la rutina para organizar mejor el trabajo y reducir las interrupciones.
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1. Organiza tu tiempo y evita la multitarea
Planificar las actividades antes de comenzar la jornada permite establecer prioridades y evitar intentar resolver varias tareas simultáneamente.
Guevara señala que la multitarea forzada puede reducir la eficacia hasta en un 40%. Una alternativa es trabajar por bloques, agrupando actividades similares y estableciendo periodos específicos para las labores que demandan mayor atención.
Entre los métodos que pueden utilizarse se encuentra el Pomodoro, que alterna periodos de concentración con descansos breves. La especialista propone bloques de trabajo de entre 45 y 60 minutos acompañados de pausas.
2. Reduce las notificaciones y otros distractores
Los mensajes, correos y alertas constantes pueden interrumpir el proceso de concentración. Una medida práctica consiste en establecer horarios determinados para revisar estas comunicaciones.
Silenciar las notificaciones durante las tareas prioritarias y mantener ordenado el espacio de trabajo también puede contribuir a reducir interrupciones.
3. Incorpora pausas activas durante la jornada
Trabajar durante varias horas sin detenerse no necesariamente significa ser más productivo. Según Guevara, la atención sostenida tiene límites y la fatiga mental termina afectando el desempeño.
La especialista recomienda realizar pausas de entre tres y cinco minutos cada hora. Levantarse, caminar o hacer estiramientos son alternativas sencillas antes de retomar las actividades.
4. Cuida el sueño y la alimentación
La concentración también depende de hábitos que comienzan fuera del centro laboral. Dormir entre siete y nueve horas contribuye al funcionamiento cognitivo y al rendimiento durante el día.
Una alimentación balanceada que incluya nutrientes como omega-3, vitaminas y antioxidantes también forma parte de las recomendaciones planteadas por la especialista.
5. Entrena tu atención y controla el estrés
Prácticas como el mindfulness y la respiración consciente pueden utilizarse para entrenar la atención y gestionar momentos de estrés durante el trabajo.
Guevara menciona, entre otras alternativas, la técnica de respiración 4-7-8 antes de una reunión o una situación que genere ansiedad.
“Fomentar el bienestar de los trabajadores incentiva la motivación, la retención y la productividad”, concluye la docente.





