En Perú existen más de 535 mil bodegas, según la Asociación de Bodegueros del Perú (ABP). Estos pequeños comercios constituyen una fuente de ingresos para miles de familias y cumplen un papel cotidiano en el abastecimiento de las comunidades.
En ese contexto, cada 12 de agosto se conmemora el Día del Bodeguero, una fecha que reconoce el aporte de este sector a la economía nacional. Sin embargo, uno de los problemas que enfrentan estos negocios es la inseguridad.
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Inseguridad preocupa a los pequeños comercios
De acuerdo con el Barómetro de Seguridad de Verisure, el 76% de los peruanos considera que los negocios de su zona están expuestos a ser víctimas de algún delito.
Para una bodega, un robo o asalto puede ocasionar consecuencias adicionales a la pérdida directa de dinero o productos. Entre ellas figuran la interrupción de las operaciones, reparaciones de emergencia, reposición de equipos y efectos emocionales sobre los propietarios y sus familias.
“Cuando una bodega enfrenta un robo, las consecuencias van mucho más allá del valor de lo sustraído. Muchas veces el propietario debe asumir reparaciones de emergencia, reponer productos de alta rotación, detener sus operaciones y enfrentar el impacto emocional”, explicó Jonathan Piperis, gerente de Operaciones de Verisure Perú.
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Los cinco costos que puede dejar un robo en una bodega
Según Piperis, existen cinco consecuencias económicas y operativas que pueden pasar inadvertidas al calcular el impacto de un hecho delictivo.
1. Pérdida de ingresos por cierre temporal. Después de un incidente, el establecimiento puede necesitar cerrar para realizar un inventario, reparar los daños o efectuar diligencias ante las autoridades. Durante ese periodo, el negocio deja de generar ventas.
2. Reposición de mercadería y equipos. A la pérdida de efectivo pueden sumarse productos de alta rotación, como bebidas, cigarrillos y abarrotes, además de dispositivos electrónicos, entre ellos terminales POS o celulares utilizados para realizar cobros. Su reposición supone un desembolso adicional para retomar las operaciones.
3. Reparación de infraestructura. Puertas forzadas, rejas dañadas o vidrios rotos pueden obligar al propietario a asumir gastos inmediatos antes de volver a atender al público.
<h2>El impacto también alcanza al bodeguero y su familia</h2>
4. Impacto emocional y familiar. Muchas bodegas funcionan dentro o junto a la vivienda del comerciante. Por ello, un episodio violento puede generar temor y estrés, además de alterar la tranquilidad de la familia.
5. Pérdida de clientes y problemas de continuidad. Un cierre prolongado puede reducir temporalmente la afluencia de compradores y dificultar la recuperación de un negocio que depende de sus ventas cotidianas.
¿Cómo reforzar la seguridad de una bodega?
Piperis recomendó combinar distintas medidas preventivas, como mantener el establecimiento bien iluminado, evitar acumular grandes cantidades de efectivo en la caja y variar los horarios en los que se realizan depósitos.
“La protección de un pequeño comercio no depende de una sola acción”, señaló el gerente de Operaciones de Verisure Perú, quien también recomendó complementar estas prácticas con herramientas tecnológicas de seguridad y mecanismos de respuesta ante intrusiones.





