"El Huatrila busca hacernos pensar sobre por qué a veces miramos tanto hacia afuera y tan poco hacia dentro”. Foto: Mario Zapata / GEC
"El Huatrila busca hacernos pensar sobre por qué a veces miramos tanto hacia afuera y tan poco hacia dentro”. Foto: Mario Zapata / GEC

En tiempos en los que cuestionamos nuestra identidad y sentido de pertenencia, llega a la pantalla grande “El Huatrila” ópera prima del cineasta peruano Roberto Flores Muñiz. Con una mirada profunda y universal, el director invita a reflexionar sobre temas como la migración, el racismo y la identidad cultural en el Perú.

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El filme, que actualmente se proyecta en diversas regiones del país y que contó con los estímulos económicos del Ministerio de Cultura, se centra en la figura del Huatrila, un personaje de la Tunantada, danza emblemática de la provincia de Jauja.

La historia sigue a Raúl, un joven de 17 años que sueña con continuar sus estudios fuera del país, pero cuyos planes se ven replanteados tras una emergencia médica que afecta a su padre. A partir de ese momento, deberá decidir si continúa o no el legado de su progenitor.

“Mi familia paterna es de Jauja, del Valle del Mantaro, y desde muy pequeño he regresado constantemente a visitar su tierra. Entonces fue muy natural hacer una película que explore la relación padre e hijo a través de un personaje que busca acercarse a sus raíces”, comenta Roberto a Correo.

¿De dónde surge la idea de llevar la historia del Huatrila a la pantalla?

Considero que nuestro país es muy racista y clasista. Muchos de mis trabajos abordan temas relacionados con la identidad y la discriminación. Mientras escribía esta historia, inicialmente centrada en la relación padre e hijo, esos otros intereses fueron permeando de manera orgánica: la identidad, la discriminación. Así fue moldeándose la idea de la película.

El filme también muestra el retorno a la tierra de origen. ¿Esta idea conecta de manera universal con el espectador peruano?

Soy parte de una generación de hijos de migrantes, que muchas veces no termina de sentirse ni aquí ni allá, en el lugar de origen de su familia. Uno se cuestiona mucho: ¿me voy?, ¿me quedo?, ¿dónde pertenezco? Puedes tener muy presentes tus raíces por tu familia, pero no sentir que eres completamente de ahí. Ese conflicto es central en la película y creo que conecta con muchos peruanos.

¿Sientes que el cine peruano está volviendo la mirada hacia sus raíces?

Sí, creo que el cine responde mucho a cómo nos sentimos como sociedad. El cine es un reflejo de ella y, por lo tanto, siempre tiende a ser político. No sé si responde a una tendencia cinematográfica como tal, pero sí a un momento social en el que muchos nos estamos cuestionando nuestra identidad y nuestro lugar.

¿Cómo fue filmar en Jauja desde una mirada íntima y no turística?

Filmar en Jauja fue muy orgánico para mí, porque siempre se ha sentido como casa. Mi familia tenía una casa ahí y he ido toda mi vida. Pero justamente por eso también hay una responsabilidad mayor.

¿Qué tipo de conversación te gustaría que “El Huatrila” genere en el público?

Para mí, el cine no debe pretender educar, sino generar reflexión y conversación. El Huatrila busca hacernos pensar sobre la identidad, sobre por qué a veces miramos tanto hacia afuera y tan poco hacia dentro. También invita a reflexionar sobre la discriminación, sobre cómo ciertos actos racistas y clasistas están normalizados, y sobre esa idea de que lo extranjero es superior a lo nuestro.

¿Sigue siendo difícil hacer cine fuera de Lima y desde una mirada regional?

Hacer cine siempre es difícil. En el caso de un cine más autoral como el mío, hubiese sido prácticamente imposible sin el apoyo de los estímulos del Ministerio de Cultura. Ese tipo de financiamiento hace posibles películas que, de otro modo, no existirían. Son películas que abordan temas necesarios: identidad, pasado, hacia dónde vamos como sociedad. No se trata de imponer una mirada, sino de abrir el diálogo.

¿Qué viene para “El Huatrila”?

El Huatrila obtuvo un financiamiento adicional para su distribución en salas alternativas: espacios municipales, cineclubes y proyecciones gratuitas. Estamos recorriendo distintas regiones del país: Jauja, Huancayo, Puno, Ica, y próximamente Trujillo, Chachapoyas, Cusco y Arequipa. Desde el inicio sabíamos que no era una película comercial y que este era el camino más coherente. Es una experiencia muy linda porque acerca la película a públicos que quizá no consumen mucho cine, pero sí conectan con la temática.

SOBRE EL AUTOR

Roberto Flores, Cineasta

Es egresado de la Maestría de Cine Alternativo de la EICTV (Cuba) y de la Maestría de Dirección Estratégica de Contenidos de la Universidad de Lima (Perú). Sus trabajos abordan temas relacionados a la identidad y exploración cinematográfica.

2015 exhibió su corto “El último semestre” en AricaDoc.

2019 filme ganador de Estímulos Económicos para la Cultura.

2021 exhibió su corto “El último semestre” en AricaDoc.

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