La aprobación de la censura contra José Jerí por parte del Congreso no solo marcó un nuevo hito en la crisis política del país, sino que abrió un debate jurídico de alto nivel sobre la continuidad del poder y la sucesión presidencial.
El punto central de la controversia es que José Jerí no fue elegido presidente por voto popular, sino que asumió la Presidencia de la República en su condición de presidente del Congreso, tras producirse la vacancia de la anterior mandataria. Por ello, la pregunta clave es: ¿la censura lo saca también de Palacio de Gobierno o solo del Congreso?
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¿Qué implica una censura?
La censura es un mecanismo propio del ámbito parlamentario, diseñado para retirar la confianza política a una autoridad del Congreso, como el presidente de la Mesa Directiva. A diferencia de la vacancia presidencial, la censura no está pensada expresamente para destituir a un jefe de Estado.
En el caso de Jerí, la censura produce un efecto directo e inmediato: deja de ser presidente del Congreso, pero mantiene su condición de congresista.
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El problema del “presidente encargado”
El nudo del debate está en que la Presidencia de Jerí deriva directamente de su cargo congresal. Es decir, llegó a Palacio porque presidía el Parlamento.
Por ello, al ser censurado como presidente del Congreso, cae también el encargo presidencial, ya que desaparece la base constitucional que lo llevó al Ejecutivo.
Otros juristas, sin embargo, consideran que mientras no exista una vacancia presidencial expresa, Jerí podría seguir ejerciendo como presidente de la República, lo que ha sido cuestionado por desnaturalizar el sentido político de la censura.
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¿Puede el país quedarse sin presidente?
El diseño constitucional peruano busca evitar cualquier vacío de poder. En escenarios de crisis, la continuidad del mando es un principio clave.
Por ello, la mayoría de especialistas coincide en que, si se interpreta que la censura pone fin al encargo presidencial, el Congreso debería activar de inmediato la sucesión, eligiendo a un nuevo presidente del Parlamento, quien asumiría provisionalmente la Presidencia de la República.
En ese escenario, no debería existir ni un minuto sin jefe de Estado, y el Congreso tendría la responsabilidad política y constitucional de resolver la sucesión en el mismo acto.
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¿Quién manda ahora?
Con la información disponible, existen dos interpretaciones en pugna:
- Interpretación mayoritaria: la censura a Jerí implica también el fin de su encargo presidencial, por lo que debe asumir inmediatamente quien corresponda en la línea de sucesión.
- Interpretación minoritaria: Jerí seguiría siendo presidente hasta que se apruebe una vacancia formal o hasta que el nuevo titular del Congreso asuma.
Esta zona gris constitucional explica la urgencia de que el Parlamento defina rápidamente el camino a seguir, para evitar una crisis mayor y garantizar la estabilidad institucional del país.





