Las condiciones ambientales asociadas al Fenómeno de El Niño, como el incremento de la temperatura, el viento y la presencia de polvo, pueden afectar la película lagrimal, una capa que recubre y protege la superficie de los ojos.
Cuando esta película pierde estabilidad, puede aumentar la sensación de resequedad e irritación y dejar la superficie ocular más expuesta a diferentes afecciones.
Lee: Ovodonación: mitos y realidades que debes conocer antes de iniciar el tratamiento
¿Qué ocurre con la película lagrimal ante el calor y el viento?
De acuerdo con la información proporcionada por la American Academy of Ophthalmology (AAO), la exposición al calor, aire acondicionado y corrientes de aire puede acelerar la evaporación de las lágrimas y afectar la estabilidad de la superficie ocular.
El Instituto Nacional de Oftalmología (INO) del Ministerio de Salud también advierte sobre problemas como ojo seco, conjuntivitis y alergias oculares asociados a condiciones ambientales como altas temperaturas y exposición al polvo, viento y radiación solar.
La película lagrimal es importante para mantener lubricada la superficie del ojo. Por ello, una mayor evaporación puede ocasionar molestias, especialmente entre las personas que permanecen durante periodos prolongados en ambientes secos o expuestos directamente a corrientes de aire.
Lee: Bruxismo: cómo reconocer sus síntomas y cuándo acudir al odontólogo para evitar daños dentales
¿Cuáles son las señales de una posible alteración ocular?
La médica oftalmóloga Gabriela Quezada, asesora de Laboratorios Lansier, explicó que entre los primeros síntomas pueden presentarse ardor, sensación de cuerpo extraño o “arenilla”, enrojecimiento y lagrimeo constante.
También pueden aparecer visión borrosa intermitente y mayor sensibilidad a la luz.
“Muchas personas creen que estas molestias desaparecerán por sí solas y recurren a la automedicación con descongestionantes oculares; sin embargo, esta práctica no es recomendable, ya que puede retrasar un diagnóstico oportuno y agravar la irritación”, señaló Quezada.
La especialista recomienda acudir a un oftalmólogo cuando los síntomas persistan o aumenten, en lugar de utilizar medicamentos oculares sin una evaluación profesional.
Lee aquí: Implantes dentales: cómo cuidarlos para prolongar su vida útil y prevenir complicaciones
¿Cómo proteger los ojos durante condiciones de calor, viento y polvo?
Una de las principales recomendaciones es utilizar lentes de sol con filtro UV400, preferentemente envolventes, cuando exista exposición a la radiación solar. Este tipo de protección también puede disminuir el contacto directo de los ojos con viento y partículas ambientales.
También se aconseja evitar que ventiladores o sistemas de aire acondicionado apunten directamente hacia el rostro, debido a que las corrientes de aire pueden acelerar la evaporación de las lágrimas.
Ante episodios frecuentes de resequedad, la especialista recomienda que el uso de lágrimas artificiales sin conservantes se realice bajo indicación de un oftalmólogo.
Hidratación e higiene también influyen en la superficie ocular
La higiene de los párpados constituye otra medida de cuidado. Una limpieza adecuada puede contribuir al funcionamiento de las glándulas de Meibomio, responsables de producir componentes lipídicos que ayudan a reducir la evaporación de las lágrimas.
Mantener una hidratación adecuada durante los días de mayor temperatura también forma parte de las recomendaciones generales.
Respecto de la alimentación, la fuente consultada señala que alimentos que aportan omega 3, como pescados y frutos secos, pueden formar parte de una dieta equilibrada. Las personas que presenten molestias oculares persistentes deben buscar una evaluación profesional para determinar su causa.
“La película lagrimal cumple un rol fundamental en la protección de nuestros ojos. Durante periodos de altas temperaturas y cambios ambientales, adoptar medidas preventivas permite reducir molestias, evitar complicaciones y preservar una buena salud visual”, indicó Quezada.





