Los smartphones actuales administran automáticamente buena parte del consumo energético. Revisamos cuatro creencias frecuentes sobre carga, aplicaciones y modo oscuro.
Los smartphones actuales administran automáticamente buena parte del consumo energético. Revisamos cuatro creencias frecuentes sobre carga, aplicaciones y modo oscuro.

Esperar a que el celular llegue al 0%, cerrar todas las aplicaciones después de utilizarlas o desconectarlo obligatoriamente durante la noche son hábitos que todavía se repiten con la intención de cuidar la batería.

Sin embargo, buena parte de estas recomendaciones proviene de tecnologías o prácticas anteriores y no refleja necesariamente cómo funcionan los smartphones actuales.

Google, por ejemplo, señala que las baterías modernas no necesitan completar ciclos de 0% a 100% para “aprender” su capacidad y que pueden cargarse según sea necesario.

Gustavo Varela, especialista de entrenamiento de vivo Smartphone, identifica cuatro mitos frecuentes sobre la batería y el rendimiento de los celulares.

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1. “Hay que esperar a que la batería llegue al 0% antes de cargarla”

Mito.

Los teléfonos actuales utilizan mayoritariamente baterías recargables de ion-litio y no necesitan descargarse por completo antes de conectarse a la corriente.

Google indica expresamente que no es necesario enseñar al teléfono la capacidad de la batería realizando ciclos completos de 100% a 0% o de 0% a 100%.

De hecho, los ciclos de una batería contabilizan también las descargas parciales. Por ejemplo, utilizar del 100% al 50% y volver a cargar representa aproximadamente medio ciclo, de acuerdo con la documentación de Google para sus equipos Pixel.

Por ello, el usuario puede conectar el teléfono en distintos momentos del día sin necesidad de esperar a que se apague.

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2. “Dejar el celular cargando toda la noche destruye la batería”

Mito, con matices.

Los teléfonos modernos cuentan con sistemas que gestionan la carga y evitan continuar suministrando energía de manera indiscriminada una vez alcanzado el nivel previsto.

Apple, por ejemplo, señala que un iPhone deja de cargar automáticamente cuando la batería está completa y que puede permanecer conectado durante la noche. La carga se reactiva únicamente cuando el nivel desciende.

Eso no significa que las condiciones de carga sean irrelevantes. El calor acelera el envejecimiento químico de las baterías y mantenerlas durante periodos prolongados completamente cargadas también puede incrementar el desgaste.

Por ello, algunos dispositivos incorporan funciones de carga optimizada. En el iPhone, por ejemplo, el sistema puede detener temporalmente la carga alrededor del 80% y completarla cerca de la hora habitual en que el usuario desconecta el equipo.

La recomendación práctica es evitar especialmente el sobrecalentamiento y utilizar cargadores y accesorios compatibles.

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3. “Cerrar todas las aplicaciones ahorra batería”

Generalmente, falso.

Los sistemas operativos actuales administran las aplicaciones que permanecen abiertas o suspendidas en segundo plano.

Apple señala directamente que cerrar una aplicación normalmente no permite ahorrar batería y recomienda forzar su cierre principalmente cuando deja de responder.

Además, cerrar aplicaciones continuamente puede obligar al sistema a volver a cargar sus datos desde cero cada vez que se abren nuevamente. Apple advierte incluso que forzar cierres innecesarios puede ralentizar el dispositivo.

En Android, la estrategia recomendada tampoco consiste en cerrar todo manualmente. Google aconseja mantener activadas funciones como Batería Adaptable, que aprende qué aplicaciones se utilizan menos y limita su actividad cuando no son necesarias.

La excepción aparece cuando una aplicación presenta un consumo anormal. En ese caso, conviene revisar el apartado de batería del sistema y restringir específicamente su funcionamiento en segundo plano.

4. “El modo oscuro siempre ahorra mucha batería”

Verdad a medias.

El modo oscuro puede reducir el consumo en determinados teléfonos, especialmente en los que utilizan pantallas OLED o AMOLED.

A diferencia de un panel LCD con retroiluminación, en una pantalla OLED cada píxel emite su propia luz. Los píxeles negros pueden apagarse o consumir considerablemente menos energía.

Sin embargo, el ahorro depende mucho del brillo y del contenido mostrado.

Un estudio de la Universidad Purdue encontró que, con brillo automático y niveles habituales de uso en interiores, cambiar del modo claro al oscuro produjo un ahorro promedio de aproximadamente 3% a 9% del consumo total en los teléfonos OLED analizados. Con brillo máximo, el ahorro podía ser considerablemente mayor.

El vivo V70 FE, citado por la marca como ejemplo, sí utiliza una pantalla AMOLED de 6,83 pulgadas y hasta 120 Hz, por lo que el modo oscuro puede reducir el consumo de pantalla en determinados escenarios.

Aun así, otros factores como brillo, frecuencia de actualización, señal móvil, GPS, videojuegos y reproducción de video pueden tener un impacto igual o mayor sobre la autonomía.

¿Qué sí puede ayudar a que la batería dure más?

Más que recurrir a trucos rígidos, Android recomienda reducir el brillo, acortar el tiempo antes de apagar la pantalla, restringir aplicaciones con consumo elevado y utilizar funciones de ahorro o Batería Adaptable.

También resulta importante evitar temperaturas elevadas. Google advierte que el calor puede acelerar el desgaste incluso cuando el teléfono no está siendo utilizado.

En definitiva, la administración energética de los smartphones actuales depende tanto del hardware como del software. El usuario puede contribuir con algunos ajustes, pero no necesita descargar completamente la batería ni cerrar compulsivamente todas sus aplicaciones.

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