Estos poemas dispersos, encontrados en periódicos, revistas o inéditos, se integran en sus ediciones de poesía completa, incluyendo piezas tempranas, juveniles y sonetos.
Estos poemas dispersos, encontrados en periódicos, revistas o inéditos, se integran en sus ediciones de poesía completa, incluyendo piezas tempranas, juveniles y sonetos.

Ricardo González Vigil es un gran maestro, escritor, poeta, crítico literario y antologador peruano de mayor trascendencia en Hispanoamérica. Miembro de Número de la Academia Peruana de la Lengua desde el año 2000 y del Instituto Riva-Agüero. El viernes 01 de mayo presentó su investigación “Vallejo: poemas no incluidos en sus libros” (Fondo editorial UCV.2026), en la IV Feria internacional del libro de La Libertad.

Antecedentes

Georgette guardó, con fidelidad extraordinaria, todos los originales manuscritos y mecanografiados hasta el final de la vida del vate, y se dedicó en gran parte a salvar y difundir el legado del poeta. Su conducta y acciones son igualmente conmovedoras por la dignidad con que asumió su destino. Previno una y otra vez contra supuestas ediciones definitivas o canónicas. Ni siquiera el título “Poemas humanos” era un título definitivo para Vallejo, quien solamente en uno de sus carnés escribió en París, el 20 de septiembre de 1929, un título provisional y aproximativo: “Libro de poemas humanos”. Fue ella y Raúl Porras Barrenechea quienes decidieron el título.

La compilación

“Vallejo: poemas no incluidos en sus libros” es fundamental para entender la totalidad de la obra vallejiana. Estos poemas dispersos, encontrados en periódicos, revistas o inéditos, se integran en sus ediciones de poesía completa, incluyendo piezas tempranas, juveniles y sonetos. Al respecto, González Vigil ha corregido y aumentado sus ediciones, incorporando hallazgos posteriores, como poemas juveniles y colaboraciones grupales. Algunos textos permiten una mirada integral de la evolución creativa, complementando sus obras cumbre: Los heraldos negros, Trilce y Poemas humanos. En esta investigación no solo se recopila, sino que se ofrece un estudio introductorio y notas bibliográficas para contextualizar la incalculable obra del vate santiaguino.Los poemas. “Vallejo: poemas no incluidos en sus libros” considera textos tempranos aparecidos en periódicos y revistas, publicados mayormente en la revista Cultura Infantil y el diario La Reforma. Cito: “Fosforescencia” (1913),” Transpiración vegetal" (1913), “Fusión” (1914), “Primavera” (1915), “Campanas muertas” (1915), “Estival” (1916). Asimismo, textos que quedaron inéditos: “Te vas” en época de los Heraldos negros. Y “El dolor de las cinco vocales” del periodo de Trilce.

Fragmentos

González Vigil, incluye fragmentos de poemas inéditos que no nos han llegado completos. Se cita a 1 (“Canto a América”) de los años de Los heraldos negros, 1 (“Fabla de gesta”) del tiempo de Trilce. Y, el notabilísimo caso de un verso (“Ser poeta hasta el punto de dejar de serlo”) de un poema de su etapa europea que no conocemos. Nada menos que el propio César Vallejo lo cita en sus carnets, escogiéndolo como uno de sus versos predilectos. La obra de Vallejo es tan amplia que investigadores como Ricardo González Vigil han trabajado en ediciones críticas para reunir estos textos dispersos en el diario o manuscritos, reflejando su evolución estética más allá de sus libros.

Heraldos negros

En números pasajes del libro desarrollan el imperio de la muerte, anunciado por los “golpes” de una vida que no es otra cosa que ir muriendo poco a poco hasta el desenlace final, todo ello sometido a un plan que no depende de nosotros y que ignoramos: el destino (“lo ciego” y lo “fatal” del poemas “Líneas”), instaurando una inexplicable sentimiento de “culpa” (“todo lo vivido/se empoza, como charco de culpa”, versos 15-16 del poema “Los heraldos negros”), sin causa conocida, al margen de nuestra voluntad. (p.19).

Heraldos azules

A “Los heraldos negros” Vallejo contrapone los heraldos azules de una nueva existencia (vita nuova”, en términos de Dante) en la que la vida triunfe sobre el sufrimiento y la muerte, se plasme la libertad y quede abolido el destino. (continua). Los poetas románticos (Novalis y Víctor Hugo, señaladamente) simbolistas (Baudelaire, Verlaine y Mallarmé, más la versión peruana de la “lámpara azul” de Eguren) y modernistas (Rubén Darío, con su emblemático libro Azul) consagraron el adjetivo azul hasta tornarlo en sustantivo.( p.20). En el poema más antiguo de Vallejo, “Soneto”, ya aparecen los heraldos azules. Escenifico la hora del Ángelus, la cual resuena en varias páginas de Los heraldos negros y Trilce, con la carga connotativa de la Anunciación del ángel (y subrayemos ue, etimológicamente, ángel, significa mensajero, es decir heraldo, en este caso heraldo de una vida nueva (p,21).

Trilce

Hay un poema Trilce, que fue difundido posterior a la publicación del libro del mismo título en 1922. González Vigil señala que este texto funciona casi como una “explicación” o una extensión del espíritu del libro, reafirmando que la palabra fue un invento nacido de una necesidad de pureza y libertad absoluta ante la incomprensión de la crítica de la época. Leamos: Hay un lugar que yo me sé. /en este mundo, nada menos, /adonde nunca llegaremos. /Donde, aun si nuestro pie/llegase a dar por un instante/será, en verdad, como no estarse (continúa). Publicado en la revista Alfar, La Coruña, núm 33, octubre, 1923, pág, 19. Recogido de Trilce, de Cesar Vallejo. Cátedra, Letras Hispanas, edición de Julio Ortega, Madrid 1991, pp. 363-364. Hay que seguir leyéndolos. Emocionados.

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