El aumento de la temperatura del mar, las lluvias intensas en el norte y señales ambientales como el varamiento de crustáceos evidencian un escenario de riesgo que, según especialista, Carlos Bocanegra, no ha sido enfrentado con la prevención ni la urgencia necesarias por parte de las autoridades.
El aumento de la temperatura del mar, las lluvias intensas en el norte y señales ambientales como el varamiento de crustáceos evidencian un escenario de riesgo que, según especialista, Carlos Bocanegra, no ha sido enfrentado con la prevención ni la urgencia necesarias por parte de las autoridades.

Los recientes indicios de un nuevo episodio del Fenómeno El Niño vuelven a poner en tela de juicio la capacidad del Estado para proteger a las regiones vulnerables frente a eventos climáticos extremos. A pesar de las experiencias vividas en los años 2017 y 2023, especialistas advierten que las medidas de prevención y preparación siguen siendo insuficientes, mientras las señales de riesgo se hacen cada vez más evidentes en el norte del país.

El biólogo y catedrático Carlos Bocanegra señaló que existe una preocupante normalización del riesgo, pese a la recurrencia de estos fenómenos. “Han pasado siete años desde el evento fuerte que tuvimos en 2017 y luego el del 2023, y la verdad es que no se le ha tomado el interés correspondiente. Estamos ante una amenaza cada vez más evidente”, indicó, al referir que las instituciones encargadas del estudio del Fenómeno El Niño ya reconocen que este proceso se encuentra en desarrollo.

Bocanegra advirtió además que uno de los principales factores de alerta es el constante aumento de la temperatura del mar. “Lo real es que el mar sigue aumentando su temperatura. Ya se han reportado lluvias intensas en Piura que nos hacen recordar lo que pasó con el evento de El Niño. Personalmente he venido anunciando que el mar se ha venido calentando desde el año pasado”, sostuvo, subrayando que estos cambios no han sido abordados con la urgencia necesaria.

El especialista añadió que recientes eventos ambientales refuerzan la gravedad del escenario, como el varamiento de miles de crustáceos en Colán, un fenómeno asociado a alteraciones en el ecosistema marino. Estas señales, según Bocanegra, deberían activar acciones inmediatas por parte del Estado, no solo en el monitoreo científico, sino también en la implementación de políticas de prevención y respuesta, en un contexto donde la pregunta sobre si el país está preparado para enfrentar un nuevo evento extremo sigue abierta.

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