El entumecimiento y el hormigueo son sensaciones frecuentes que muchas personas experimentan después de permanecer sentadas, de pie o dormir en una posición que ejerce presión sobre un nervio.
En la mayoría de estos casos, los síntomas desaparecen rápidamente al cambiar de posición. Sin embargo, también pueden ser una señal de una afección médica subyacente, explica la Dra. Megan Everson, neurocirujana y especialista en columna vertebral del Sistema de Salud de Mayo Clinic.
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¿Qué puede causar entumecimiento y hormigueo?
Según la especialista, estas sensaciones pueden aparecer cuando un nervio está dañado, comprimido o irritado.
Una de las posibles causas es la neuropatía, una alteración en la que el propio nervio no funciona correctamente. También puede existir presión sobre un nervio en la columna vertebral o en algún punto de su recorrido por brazos o piernas.
Entre las afecciones asociadas se encuentran la estenosis espinal, cuando los nervios se comprimen dentro del canal vertebral, y el síndrome del túnel carpiano, que afecta los nervios de la muñeca.
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Diabetes y otras enfermedades también pueden afectar los nervios
La diabetes es una de las causas frecuentes de daño nervioso. La llamada neuropatía diabética suele comenzar en los pies y puede provocar entumecimiento, hormigueo o sensación de ardor en ambos lados del cuerpo.
Los síntomas pueden avanzar con una distribución similar a la de usar calcetines o guantes, detalla la especialista.
También pueden contribuir las deficiencias vitamínicas, la enfermedad renal, el consumo excesivo de alcohol, la exposición a determinadas toxinas y algunos medicamentos, especialmente ciertos fármacos utilizados en quimioterapia.
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Estrés y ansiedad también pueden provocar hormigueo
La Dra. Everson señala que la ansiedad y el estrés pueden desencadenar estas sensaciones.
“Durante los períodos de estrés, algunas personas respiran más rápido de lo habitual, lo que puede provocar hormigueo alrededor de la boca o en las manos”, explicó la especialista.
Los ataques de pánico también pueden producir síntomas similares.
¿Cuándo consultar al médico?
Mayo Clinic recomienda informar al equipo de salud cuando el entumecimiento o el hormigueo:
- Se vuelve constante.
- Empeora progresivamente.
- Interfiere con las actividades cotidianas.
- Aparece acompañado de dolor.
- Se presenta junto con debilidad.
- Provoca problemas de equilibrio.
- Se acompaña de dificultad para caminar.
“Aunque muchas causas no son emergencias, los síntomas persistentes deben evaluarse para identificar y tratar cualquier afección subyacente”, señala Everson.
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Estas señales requieren atención médica inmediata
Una de las principales señales de alarma es el entumecimiento repentino que afecta un lado de la cara, un brazo o una pierna, especialmente cuando aparece acompañado de debilidad.
Este cuadro puede ser señal de un accidente cerebrovascular, por lo que Mayo Clinic recomienda buscar atención médica de urgencia inmediatamente.
También se requiere atención urgente si existe entumecimiento en la ingle o en la zona genital junto con dificultad para controlar la vejiga o los intestinos, problemas para orinar o debilidad en las piernas.
Estos síntomas podrían estar asociados con un problema grave, como una lesión de la médula espinal.
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¿Cómo se diagnostica la causa del hormigueo?
Cuando los síntomas requieren una evaluación adicional, el profesional de salud puede comenzar preguntando cuándo aparecieron, qué los mejora o empeora y si existen manifestaciones adicionales como dolor o debilidad.
Posteriormente se realiza una exploración física para evaluar el funcionamiento de nervios y músculos.
Dependiendo de los resultados, pueden solicitarse radiografías, ecografías o resonancias magnéticas para detectar problemas estructurales. También pueden realizarse estudios como la electromiografía, que permite evaluar si los nervios envían y reciben señales adecuadamente.
¿Cómo se trata el entumecimiento?
Cuando el problema es leve y está relacionado con la posición corporal, cambiar de postura o mover suavemente la extremidad afectada puede ser suficiente.
En casos persistentes, la fisioterapia puede contribuir a mejorar fuerza, movilidad y función.
Otros tratamientos pueden incluir medicamentos para el dolor neuropático, inyecciones para reducir la inflamación alrededor de nervios comprimidos o cirugía cuando existe una compresión nerviosa grave.
“El entumecimiento y el hormigueo ocasionales que desaparecen rápidamente después de cambiar de posición normalmente no son motivo de preocupación”, concluye la Dra. Everson.
Sin embargo, recomienda no ignorarlos cuando persisten, empeoran o aparecen junto con debilidad u otros síntomas preocupantes, ya que una evaluación temprana puede permitir identificar la causa y orientar el tratamiento adecuado.





