En “Poliedro vallejiano”, Élmer Robles Ortiz propone una mirada integral sobre César Vallejo, vinculada con la tierra, la fraternidad y su vocación universal. Un libro necesario para releer al poeta.
En “Poliedro vallejiano”, Élmer Robles Ortiz propone una mirada integral sobre César Vallejo, vinculada con la tierra, la fraternidad y su vocación universal. Un libro necesario para releer al poeta.

Conocí al maestro Élmer Robles Ortiz en las aulas universitarias y, luego, de manera más cercana, cuando fue director general del primigenio Centro Preuniversitario de la Universidad Nacional de Trujillo. En esa cercanía, descubrí su notable vocación pedagógica, su firme compromiso con el estudio y, sobre todo, su gran calidad humana.

Desde aquello años, sigo de cerca su vitalidad intelectual y, especialmente, su infatigable contribución a la formación humanística y pedagógica de las generaciones presentes y futuras. Por ello, aplaudo con gratitud y mucha satisfacción la publicación de POLIEDRO VALLEJIANO, una muestra más de sus valiosos aportes académicos.

DIVERSIDAD Y UNIDAD

Este libro reúne, con sentido unitario, escritos publicados o producidos en diversos momentos. Se inicia con el singularísimo estudio titulado “La endoculturación en la poesía de César Vallejo”; continúa con “El valor de la fraternidad en César Vallejo y el Grupo Norte” y remata con “La grandeza de César Vallejo en la crítica literaria de Antenor Orrego”.

Sin embargo, allí no termina el libro. El maestro Robles Ortiz nos ofrece una miscelánea de artículos que enriquecen los acápites anteriores con datos, análisis y reflexiones que ilustran el contexto azaroso y fraternal en el que se desarrolla la humanidad de nuestro vate.

De estos artículos destaca principalmente “Acerca del prólogo a Trilce”. Aquí el autor expresa su justificada crítica a un detalle que, desde su perspectiva, afecta la comprensión cabal de uno de los poemarios más universales del poeta santiaguino.

NUEVA PERSPECTIVA

Como se podrán dar cuenta, pese a la diversidad de los escritos, el libro mantiene una sólida unidad. Gracias a que su autor, los ha articulado en torno a tres criterios fundamentales para estudiar la vida y obra de César Vallejo: su conexión indesligable con la tierra, la fraternidad con sus amigos de Grupo Norte y el alcance de su universalidad.

Para el maestro Élmer Robles, “estudiar a Vallejo aislado de su ambiente natural y familiar es imposible”; por eso, “es indispensable considerar el clima social y cultural en el que transcurrió su existencia”. Y tiene razón: quien escudriña una sola faceta de su obra o la aborda únicamente desde lo disciplinar empobrece la valía del universo vallejiano.

Y, justamente, para no caer en la miopía intelectual, este libro “se inscribe en la tradición de los estudios interdisciplinarios sobre la obra de César Vallejo, proponiendo una lectura integral que articula crítica literaria, antropología cultural e historia intelectual”, como manifiesta el destacado poeta liberteño Bethoven Medina.

INTEGRALIDAD

Desde mi modesta apreciación, aquí reside la singularidad de POLIEDRO VALLEJIANO: su autor no se limita a advertir los vacíos encontrados en los estudios sobre César Vallejo, sino que procura subsanarlos mediante la articulación de estas tres dimensiones.

Todos sabemos que sobre César Vallejo se ha escrito muchísimo; sin embargo, buena parte de esos trabajos se ha concentrado en el análisis de su obra literaria o en aproximaciones biográficas e ideológicas. Faltaba todavía una mirada capaz de escudriñar más allá de la palabra escrita. Ese es el gran aporte del maestro Robles Ortiz.

Era necesario observar la historia personal del vate y los vínculos que lo unieron a la tierra, la familia y los compañeros, así como su profunda preocupación por el mundo y por el destino del arte. “Poliedro vallejiano” explora estas relaciones y muestra cómo la experiencia humana y la vocación universal del poeta confluyen en su creación y trascendencia.

TRASCENDENCIA

Esa amplitud se reconoce, desde luego, en su poesía y su narrativa, pero también en una producción todavía insuficientemente difundida: sus crónicas, artículos, ensayos, reflexiones y textos críticos. En ellos aparece un Vallejo atento a los acontecimientos de su tiempo, sensible a los conflictos humanos y comprometido con una visión del arte que rebasa cualquier frontera geográfica y temporal.

Beethoven Medina acierta al señalar que POLIEDRO VALLEJIANO ofrece a las nuevas generaciones una herramienta indispensable para comprender a Vallejo no solo con la inteligencia, sino también con todas las potencias físicas y espirituales, como nos enseñó el amauta Antenor Orrego.

Coincido plenamente con él: esta “es una obra necesaria, honesta y lúcida que invita a releer, sentir y pensar a Vallejo desde todas sus caras, como se contempla un poliedro: girándolo e iluminándolo desde distintos ángulos, hasta comprender que en cada arista late la vida misma”. En estas palabras se resume el espíritu del libro.

INVITACIÓN

Invito, por ello, a los estudiosos de Vallejo y, de manera especial, a los integrantes del Instituto de Estudios Vallejianos, de la Universidad Nacional de Trujillo, a acercarse fraternalmente a esta obra. En ella encontrarán valores esenciales que urge recuperar: la (re)conexión con la tierra, la fraternidad entre los seres humanos y, sobre todo, esa mirada universal que le da sentido al arte y a la literatura.

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