Especialistas advierten que esta región enfrenta un escenario preocupante, debido a su alta dependencia de actividades económicas sensibles a las variaciones de temperatura y clima como son pesca, agricultura y ganadería. Lluvias afectarían las exportaciones y traerá como consecuencia la pérdida de empleos.
Especialistas advierten que esta región enfrenta un escenario preocupante, debido a su alta dependencia de actividades económicas sensibles a las variaciones de temperatura y clima como son pesca, agricultura y ganadería. Lluvias afectarían las exportaciones y traerá como consecuencia la pérdida de empleos.

La alerta está dada e ingresamos a una carrera contra el tiempo. Ante la confirmación de un fenómeno El Niño de intensidad moderada en la costa peruana, previsto para mantenerse hasta febrero de 2027, la región La Libertad enfrenta un escenario de riesgo debido a su alta dependencia de actividades económicas sensibles a las variaciones de temperatura y clima. Así lo advirtió Carlos León, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).

Algunas de las actividades que estarían en riesgo son la pesca, agricultura y la ganadería, que representan cerca del 18% de la producción regional. A ello se añade que La Libertad es la principal región agroexportadora del Perú, lo que amplifica los posibles efectos de este fenómeno.

PREOCUPA

“La experiencia reciente muestra que El Niño impacta en la producción, el empleo, los precios y la actividad económica en general. Una menor producción agrícola reduce la oferta de alimentos, eleva los precios y afecta el ingreso de miles de familias. A ello se suman problemas logísticos e infraestructura dañada, encareciendo el transporte y poniendo trabas a la actividad comercial”, indicó Carlos León.

El especialista señaló que uno de los sectores más afectados es la pesca. El calentamiento del mar altera el hábitat de especies de gran valor económico como la anchoveta, principal recurso pesquero de la región, que migra hacia otras zonas en busca de aguas frías. Esto reduce significativamente su captura y paraliza gran parte de la industria de harina de pescado y el impacto se traduce en menores exportaciones y pérdida de empleos.

El sector agrícola también enfrenta riesgos relevantes. En la agroexportación, cultivos como el arándano, la palta y el espárrago pueden verse afectados por cambios en las condiciones de temperatura y humedad, que inciden en su desarrollo y en los tiempos de cosecha. Esto puede generar ajustes en los volúmenes producidos y en la planificación de campañas.

En la ganadería, especialmente en la crianza de pollos y gallinas, las variaciones de temperatura obligan a adaptar las condiciones de producción y pueden incrementar los costos operativos.

“Los antecedentes recientes muestran con claridad la magnitud de estos impactos. Durante el primer trimestre de 2017, la actividad agrícola en La Libertad cayó 8% por la fuerte caída en la producción de arroz, caña de azúcar y maíz amarillo duro. Más recientemente, en 2023, entre abril y septiembre, la producción agrícola volvió a verse afectada por las altas temperaturas asociadas al Niño Costero, impactando cultivos como arroz, arándanos, palta, maíz y papa. Ese mismo año, el puerto de Malabrigo registró su menor nivel de producción en los últimos ocho años”, recordó León.

El especialista mencionó que es fundamental pasar de la reacción a la anticipación. Esto implica reforzar la asistencia técnica a pescadores, agricultores y ganaderos para enfrentar condiciones más extremas.

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